Donde el Camino de Santiago guía a unos y las aves del cielo a otros. Donde el calor aprieta y el viento arrecia. Donde la naturaleza es hostil. Donde lo principal es sobrevivir...
Nosotros destacamos verderón, cogujada común, alondra, alcaudón común, collalba gris, terrera común, pardillo, verdecillo, mosquitero, chochín y lavanderas.
Pero no solo vimos pajarillos, también se dejaron ver aves de mayor tamaño. La zona de los páramos ventosos parece ser un buen lugar para ellas. Entre molinos andan cernícalo, halcón peregrino, ratonero, águila calzada, aguiluchos pálidos y cenizos y buitres. También se pueden ver con facilidad, entre los montones de piedras que hay entre tierras, perdices rojas (con su prole) y mochuelos (a plena luz del día).
Parece que la suerte del principiante nos acompañó en esta primera incursión ornitológica a tierras burgalesas. Seguro que volveremos.

La guinda del pastel llegó al atardecer, en unos campos de cultivo, donde pudimos ver un grupo de 12 avutardas ¡Que bonitas son! También tuvimos la suerte de ver corzos.
Judith eta Mikel
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