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domingo, 9 de septiembre de 2012

EMBALSE DE VALPARAISO. I


AL FONDO EL PUEBLO DE CIONAL

Situado en el noroeste de Zamora, el embalse de Valparaíso se formó con el represamiento de las aguas del río Tera y su afluente el Valdalla, llevado a cabo en el año 1988. La presa está construída a 2,5 kms al este de la población de Valparaiso y anega unas 1400 Has. Tiene un recorrido de cerca de 30 km. aunque esta pequeña crónica va a describir lo observado en su tramo más ancho, situado entre los términos de Cional, Valparaiso y Villardeciervos.
El embalsado produjo la desaparición bajo sus aguas de los pueblos de Anta de Tera y Manzanal de Abajo y supuso un gran cambio en la fisionomía de la zona.


Durante los primeros años después del llenado del vaso, se pudo observar como numerosas anátidas anidaban en sus orillas y sacaban adelante sus polladas. Pasado un tiempo, esta abundancia se fue reduciendo y actualmente como lugar de cría resulta poco atractivo para ellas.
Los últimos años la avifauna “residente” está compuesta de unas pocas especies como Cormoranes grandes, Somormujo lavanco, Zampullines chicos, Azulones, Garzas reales…
Habrá que añadir además una pléyade de estivales, aves menudas y rapaces que crían o campean en su entorno. Además, la monotonía viene a romperse en épocas de paso migratorio, así como durante la invernada.
Aquí nos vamos a centrar en las aves observadas durante este último mes de agosto, en pleno paso migratorio posnupcial.

CORMORÁN GRANDE/PHALACROCORAX CARBO

Ya al amanecer, escuadrillas formadas por Pinzones, Lavanderas blancas, alguna Boyera, Mirlos, Cornejas, Zorzales charlos… están preparados para repasan los despojos de los bañistas que utilizan las playas artificiales creadas en los remansos del pantano.

ZORZAL CHARLO/TURDUS VISCIVORUS

LAVANDERA BLANCA/MOTACILLA ALBA

Entre el robledal perilagunar, los sauces, alisos y demás vegetación ribereña, se mueven Currucas zarceras, Carrasqueña, Mosquitera, Acentores comunes, Verdecillos, Verderones, Jilgueros, Mosquiteros comunes y Papialbos, Tarabillas, Oropéndolas, Bisbitas, Alcaudón común, Herrerillos, Carboneros, Agateador común, Trepador azul, Pito real y Picapinos y en estos días de agosto una explosión de Mosquiteros musicales y Papamoscas cerrojillos…


MOSQUITERO MUSICAL/PHYLLOSCOPUS TROCHILUS

ALCAUDON COMÚN/LANIUS SENATOR

Entre los Láridos, han aparecido, tanto Gaviotas reidoras como Patiamarillas, algo frecuente en estas fechas.
También es habitual divisar por sus orillas rapaces como el Milano negro, Milano real, Cernícalo común, Aguila culebrera, Alcotán, Aguililla Calzada, …
Esta última, una de las más insistentes en su campeos por la zona, presenta dos fases de coloración muy diferenciadas: una clara (más abundante) y otra oscura. En ambos casos, presenta unas manchas blancas encima de los hombros, a modo de “luces de aterrizaje”(no se aprecia en la imagen al ser tomada por abajo).
Es las más pequeña de las águilas de la Península. Migrante africana, el grueso de sus poblaciones abandona durante el mes de septiembre sus territorios de cría.
Prefiere el medio forestal, ya sea de frondosas o de coníferas, pero que se alterne con zonas despejadas donde cazar.
La gran masa de agua motivo de esta crónica, está rodeada de extenso robledal con claros y supone un hábitat perfecto para ella. 


AGUILILLA CALZADA. MORFO CLARO

HIERAAETUS PENNATUS. MORFO OSCURO

El embalse suele mantener por lo regular un alto nivel de llenado y tiene pocas fluctuaciones durante el año. Esto hace que las aves hayan tenido que aprovechar los roquedos sobresalientes del agua  y las escasas orillas despejadas para recalar.
Es lo que han hecho estos dos grupos de Archibebes comunes y diversos grupetes de Andarríos chicos. Los primeros parecían cansados, ya que reposaban adormecidos y ni se dieron cuenta de mi aproximación. Allí, encima de estos peñascos cercanos a la orilla permanecieron todo el día. 


ARCHIBEBES COMUNES/TRINGA TOTANUS

ARCHIBEBES COMUNES Y ANDARRIOS CHICO

En los primeros días del mes ha sido constante la presencia de alguna Cigüeña blanca reposando y alimentándose en sus orillas, aunque en número escaso. Además el día 20 de agosto, divisé un buen bando migratorio (110 ex.), rumbo a la cercana comarca de Aliste.
No ha sido hasta finales de mes cuando se ha dejado ver un ejemplar de su pariente, la solitaria, escasa y montaraz Cigüeña negra. Estaba reconociendo el embalse (momento en que capté las imágenes), pero decidió volver sobre sus pasos dirigiéndose hacia la cola del cercano pantano de Agavanzal, momento en que la perdí de vista.
Como se puede apreciar, el pico y patas de este ejemplar son de un tono negruzco-verdoso, lo que indica que se trata de un ejemplar joven. En estos casos, además, la carántula (anillo alrededor del ojo), patas y pico no suele ser rojo, y el plumaje dorsal, el de la cabeza y cuello no es negro, como en el caso de los adultos.


CIGÜEÑA NEGRA

CICONIA NIGRA


CONTINUARA.......

Alfredo Valiente

domingo, 8 de julio de 2012

Las LAVANDERAS del GAS




Las aves, y otros muchos seres silvestres más, han ido adaptándose al entorno que los humanos vamos modificando sin tenerles en cuenta en ningún momento. “Adaptarse o morir”, reza la máxima, y este es un caso más de esa adaptación y no deja de llamar nuestra atención.
Un buen día de mayo, al proceder a la revisión rutinaria de los manómetros de un depósito de gas, aledaño a un complejo comercial, el operario se encontró con una sorpresa.




Justo bajo la carcasa que hace de tapa de los citados manómetros, una pareja de Lavandera blanca, encontró el lugar más idóneo para traer al mundo a sus polluelos. Su estrategia no podía haber sido mejor, ya que el vallado de la cisterna les ha protegido de la incursión de algún gato hambriento. Esta es la secuencia del crecimiento de los pollitos.






Es inevitable levantar la cubierta para hacer las preceptivas revisiones de los manómetros cada tres o cuatro días. Sin embargo esto no parece haber sido mayor problema para los progenitores, que se limitaban a esperar en las cercanías a que terminara la rutinaria revisión para acudir con sus cebas al nido.



Los polluelos, en sus primeros días reclamaban el sustento al técnico, pero más adelante y según crecían, optaban por quedarse inmóviles y agazapados, no queriendo llamar la atención del visitante que destechaba su nido.
Queremos agradecer, muy sinceramente y desde aquí, a Iñaki Niño y a sus compañeros de trabajo, la sensibilidad mostrada hacia estos “okupas” y el habernos avisado del feliz acontecimiento. La frecuencia de las revisiones ha ofrecido la oportunidad de documentar este modesto milagro cotidiano. Para evitar al máximo las posibles molestias, las operaciones de revisión se han acelerado, levantar, verificar, foto y tapar. Nos complace comprobar que los cinco huevitos han completado su desarrollo y ahora vuelan por los alrededores.


Maxi Manso