
Los fuertes vientos soportados la pasada semana han dejado su huella con algunos chopos y sauces derribados. El aspecto invernal que nos ofrece el humedal en esta época, se hace particularmente tristón porque el agua, que ha rebosado las lagunas inundando el norte y sur vitoriano, ha arrasado todas las formaciones herbáceas que singularizan estos terrenos encharcados. Se ven desolados los equisetales, carrizales y espadañas. Los herbazales de malvavisco, los prados juncales y lirios de agua presentan un aspecto abatido que solo la próxima primavera podrá poner remedio.
Por supuesto la lámina de agua llega casi hasta Zurbano y los canales apenas pueden desahogar todos los aportes que reciben. Muy buena presencia de anátidas que se ven más lejos de lo normal. Cercetas comunes, Azulones, Silbones, Frisos, Cucharas y sobre todo los Rabudos que empiezan a lucir sus plumajes de ligue. Sobre todo algunos machos de estos Anades rabudos lucen unas pecheras amarillo salmón de una intensidad poco frecuente.
Entre los deshojados endrinos, rosas silvestres y sauces con las yemas movidas, nutridos bandos de Mitos
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