jueves, 18 de abril de 2013

PICONEGRAS ALEMANAS




No es frecuente la presencia de Pagazas piconegras en el estuario del Bidasoa. Las poblaciones que crían en la península Ibérica, lógicamente no atraviesan nuestro territorio en sus viajes migratorios. Son tan solo los ejemplares de las pequeñas poblaciones del norte, de camino a África y de  retorno a sus colonias de Jutlandia, los que pueden encontrar en Txingudi estación de reposo y alimentación.


De tan escaso contingente, el de esta pequeña población reproductora en Dinamarca y Alemania, es normal que no se tenga información exhaustiva y abundante sobre sus rutas y pasos migratorios. Aunque se presupone que viajan bordeando las costas de Holanda, Bélgica, Francia, España y Portugal antes de cambiar de continente probablemente por el estrecho de Gibraltar. En los mapas de distribución también sugieren una ruta mucho más directa y “vertical”, atravesando el centro de Europa y entrando en África por Túnez o Argelia tras sobrepasar Córcega y Cerdeña.
Estas que os mostramos parecen coincidir con la primera de las opciones.




Cabría la posibilidad de que las Pagazas piconegras de esta cita pudiesen tener su origen, aunque solo sería una hipótesis, en ejemplares en un movimiento de dispersión previo a la verdadera migración desde sus criaderos ibéricos, pero las anillas de colores de sus patas despejan todas las dudas.





Vamos con los datos verificados de esta observación especial, ya que no tenemos constancia de otra similar y anterior, con lo que presumimos que es el primer registro de estas características.

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Observador (y fotógrafo): Iñaki Vega
Lugar: Bahía de Txingudi, Parque Ecológico Plaiaundi
             Irun, Gipuzkoa (ES) 43º20´00´´N – 01º47´00´´W
Fecha: 1 de septiembre de 2012





Como se puede apreciar en las fotos, estos dos jóvenes ejemplares no estaban solos, y no se despegaban de dos adultos a los que reclamaban insistentemente comida y que, por lógica, serían sus progenitores. Esta conducta nos es familiar en los Charranes patinegros, con los que, por otra parte no sería difícil confundirlos en la distancia y las reverberaciones que produce el calor en los limos intermareales, lo que da a la cita un plus por el mérito del observador.


Nuestros agradecimientos desde aquí a Klaus Günther,  aunque no lea estas líneas, el responsable del anillamiento de estos ejemplares, por remitirnos los historiales y muy en especial a Alfredo Herrero Gorrotxategi, que probablemente sí lea esto, por su inestimable colaboración en la tramitación de la lectura de estas anillas, e incontables más, desde hace ya unos cuantos años.



Más información sobre la especie:


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